Adoptando la Cucaracha

Escrito por en 11/12/2021

Una pequeña de aproximadamente 5 o 6 años llega corriendo, muy preocupada, a donde se encuentra su madre y le pregunta:

“Mamá, mamá, ¿cómo se hacen los bebés?”

Su madre la mira con sorpresa y, comprendiendo que aún no es tiempo de explicarle esto a la pequeña, con una gran sonrisa le responde:

“Mira, hija: cuando tu papá y yo decidimos que nacieras, fuimos al jardín, cortamos la flor más hermosa que allí había, nos dirigimos a nuestra habitación, la pusimos en el cajón de la mesa de luz, y al día siguiente, al abrir el cajón, allí estabas tú.”

La niña, totalmente feliz por la respuesta de su madre, sonríe y se dirige rápidamente al jardín de su casa. Busca la flor más grande y bella que hay, la corta y se dirige a su habitación para guardarla en el cajón de su mesa de luz.

Al día siguiente, no bien hubo abierto sus ojos, recuerda lo sucedido y abre apresuradamente el cajón. Para su sorpresa, descubre que en su interior se encuentra una enorme y negra cucaracha, que parece mirarla fijamente a los ojos.

La pequeña, tras observarla por unos breves segundos, la toma con sus manos y le dice con firmeza y dulzura:

“Eres tan fea… pero no me importa. Yo voy a amarte y a cuidarte siempre, porque tú eres mi hija.”


La Advertencia

Desde hace varios años, dentro de la iglesia cristiana, muchos creyentes han venido haciendo exactamente esto: han adoptado la cucaracha.

Esto ha sucedido porque muchos que se hacen llamar “ministros de Dios”, con artilugios y engaños, han logrado hacerles creer a los cristianos que la cucaracha es suya, y de esta manera han conseguido que muchos la adopten y la hagan su hija.

¿A qué me refiero? Veámoslo…

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.” (Efesios 4:14-15)


La Cucaracha de la “Sanidad Interior”

Recordemos hace algunos años, cuando nos hicieron adoptar la cucaracha de la mal llamada “sanidad interior”. A pesar de que la Biblia nos dice claramente que al aceptar a Cristo las cosas viejas pasan y “TODAS” son hechas nuevas, aún así, si alguien quería servir a Dios dentro de la iglesia, debía pasar primero por una sesión de “psicosanidad interior”.

Al mejor estilo de la iglesia católica con sus “confesiones a los sacerdotes”, o como cualquier sesión de psicología humana, debíamos contarle a un grupo de “líderes” toda nuestra vida, sin omitir detalles. De lo contrario, no podríamos ser totalmente libres y servirle al Señor.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17)

Muchos hermanos, por aquellos días, se apartaron lastimados y dolidos porque sus pecados y errores habían sido divulgados entre toda una congregación.

Esta “sanidad interior” o “sanidad de los recuerdos” no es más que una teoría psicológica opuesta a la eterna e inmutable Palabra de Dios. El diablo se encargó de darle una mano de “barniz cristiano” para que tuviera aceptación en las iglesias.

Psicología deriva de la palabra griega psyje (psique = alma). Pretenden, con técnicas humanas, atender o suplir los problemas y necesidades del alma. Pero la Biblia enfatiza que el alma es un lugar donde la ciencia no puede llegar, pero sí tiene acceso la Palabra de Dios:

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” (Hebreos 4:12)

La sanidad interior es una negación de lo que Cristo hizo en la Cruz. Se ha oído el disparate de que hoy la iglesia trata problemas psicológicos antes desconocidos por los apóstoles.

“Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” (Isaías 55:6-7)

Los hermanos no necesitan el diván de un psicólogo, sino pastores fieles y llenos del Espíritu Santo que usen la Biblia y solo la Biblia, porque ella es suficiente para enfrentar y solucionar toda especie de problemas.

La “sanidad interior” es una mentira del diablo. Para el cristiano verdadero, el pasado no tiene ningún tipo de poder, porque hemos sido limpios en la sangre preciosa de Jesucristo, y esto no es solo una teoría, sino una realidad.

Otros pasajes para reflexionar:

  • Juan 3:3,5,7

  • Romanos 6:6

  • Gálatas 2:20; 6:17

  • Colosenses 3:9-10


La Cucaracha del G-12

Después nos hicieron adoptar la cucaracha del G-12 y todas sus falsas doctrinas y herejías, como por ejemplo: obligarnos a abrir una célula, aceptar “su” idea piramidal del evangelio en donde la cabeza principal es su creador César Castellanos y no Dios, etc.

El G-12 se presenta como la gran propuesta para el nuevo milenio, pero poco de nuevo tiene este movimiento paraeclesiástico. Lo que más atrae es la facilidad de crecimiento que demuestra, pero sobre sus prácticas y doctrinas no hay nada novedoso para un estudioso de la Palabra y de los hechos históricos en las iglesias a través de los siglos.

Los promotores de este sistema de evangelismo desean que la Visión Celular sea aplicada íntegramente en una iglesia, rechazando la posibilidad de que una iglesia utilice solo parte de su plan y deseche lo demás. Es un paquete cerrado que debe ser aplicado tal como fue diseñado, sin la más mínima variación. Es de esta manera que la visión rendirá sus frutos con efectividad… al que inspiró tal programa: Satanás.

Viendo el enemigo los deseos y ambiciones de muchas personas que están en las iglesias por ganar almas y sumar números (con lo cual vendría satisfacción personal, orgullo y recursos económicos), trazó Satanás un plan para cautivar a las personas ambiciosas y de poca preparación bíblica. No podemos negar que entre tantas personas involucradas con el G-12 habrá personas con buenas intenciones, pero justamente el plan satánico es tratar de engañar, si fuera posible, aun a los escogidos.

El G-12 se burla de:

  • La obra redentora de Cristo.

  • La criatura humana que busca con sinceridad a Dios.

  • Exalta el pecado y el pasado triste y oscuro de las personas.

  • Eleva al pastor y a los líderes a una posición exagerada.

  • Crea una clase que desprecia a los cristianos que no están involucrados en el programa.

  • Se burla de la Palabra de Dios al aplicarla de forma sistematizada.

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2 Timoteo 4:3-4)


La Cucaracha de la Prosperidad y los Pactos

Adoptamos la cucaracha de la “prosperidad y del haga pacto con Dios”, y le cedimos el púlpito a aquellos que enseñan que, por ser hijos de Dios, no podemos pasar necesidad o aflicción económica porque tenemos “derechos como hijos de Dios”, y el Señor está obligado a darnos todo cuanto pidamos.

Olvidando que Jesús, el mismísimo Hijo de Dios, no tenía lugar donde reclinar su cabeza (Mateo 8:20).

Le creímos a quienes decían que, para que Dios nos bendiga y nos prospere, debíamos hacer pacto con Él, enviándoles un cheque a ellos o dándoles nuestro dinero. Hasta abrieron un canal de televisión para predicar esto, donde nos enseñaban que cuanto más dinero les enviáramos, más Dios nos bendeciría a nosotros.

Olvidando que es imposible comprar las bendiciones y el favor de Dios, o llegar a sobornarlo para que nos bendiga más que a otros, porque Él ya nos ha dado su favor y misericordia gratuitamente.

“Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recueste su cabeza.” (Mateo 8:20)

“Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” (Lucas 12:15)

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” (1 Juan 2:15)

“No me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan que he menester; no sea que me harte, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O no sea que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.” (Proverbios 30:8-9)

“Más bienaventurada cosa es dar que recibir.” (Hechos 20:35)

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo.” (Efesios 1:3)


La Cucaracha de los Falsos Apóstoles Modernos

Hoy en día, aún muchos siguen adoptando la cucaracha del “tiempo apostólico” y de “los súper ungidos apóstoles modernos”, creyendo que, de no estar bajo sus fraudulentas coberturas, no tienen la protección de Dios.

Siendo que la Palabra dice:

“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.” (Salmo 91:1)

Los pasajes bíblicos que hablan de exponer falsos maestros son muy numerosos. El libro completo de Judas es una advertencia contra falsos maestros. Pablo expuso a los falsos maestros incontables veces y enseñó a su hijo espiritual, Timoteo, a hacer lo mismo:

“Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina.” (1 Timoteo 1:3)

Pablo no tuvo problema en mencionar por nombre y a detalle a los falsos maestros:

“Este mandamiento te encargo, hijo Timoteo… teniendo fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.” (1 Timoteo 1:18-20)

Pablo también dice que expongamos falsas enseñanzas:

“No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.” (Efesios 5:11)

Incluso maldice a los que predican “otro evangelio”:

“No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” (Gálatas 1:7-8)

¿Quiénes fueron los verdaderos apóstoles? Fueron designados personalmente por Jesús en vida (los 12) o después de su resurrección (Santiago, su hermano, y Pablo).

Cuando muere Judas Iscariote, los apóstoles escogen a otro apóstol (Matías), y las condiciones para escoger a los candidatos fueron las siguientes:

“Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entró y salió entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros de su resurrección.” (Hechos 1:21-22)

Así que, si alguien se quiere llamar apóstol, tiene que ser testigo de la resurrección y haber sido designado por Jesús o haber sido discípulo de Jesús desde el principio de su ministerio. Hoy en día, NADIE llena estos requisitos.

Con Juan murió el último apóstol. La Escritura a nadie más le llama apóstol una vez que estos mueren, ni tampoco lo hicieron ninguno de sus discípulos como Ignacio, Papías, Ireneo, Clemente de Roma ni Policarpo.

El nombre correcto y bíblico para un líder cristiano hoy en día es epíscopo (traducido como supervisor u obispo), presbítero (anciano), diácono o pastor.

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos… que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.” (2 Timoteo 3:1-5)


La Cucaracha de los Mercaderes del Templo

Después nos hicieron adoptar la cucaracha de: “es para colaborar con el ministerio”, trayendo a las iglesias gente que aún hoy va de iglesia en iglesia vendiendo seminarios, CD’s, predicaciones, coberturas y miles de otras cosas.

Siendo que la Biblia también es muy clara en esto:

“De gracia recibisteis, dad de gracia.” (Mateo 10:8)

Podemos ver en Lucas 19:45-46 cómo Jesús trató a quienes hacían estas cosas. Aquellos vendían palomas, corderos, recuerdos del templo, etc., mientras que otros eran cambistas.

Hoy en día, los mercaderes de esta época venden seminarios, CD’s, coberturas y muchísimas otras cosas, afirmando que es para “solventar su ministerio y para extender el reino”. Estas mentiras solo son pinceladas de santidad, tratando de disimular el negocio y el comercio de los mercaderes modernos.

Han pasado más de dos mil años desde que ocurrió este hecho histórico (Mateo 21:12-13), pero tristemente la historia se repite, aunque hoy en forma mucho más grosera, ya que muchos supuestos líderes hacen del culto y del templo de Dios algo más que un mercado. Han convertido la iglesia en un circo de tres pistas, en un teatro de barbaridades, e incluso en una bolsa de valores, donde se entretiene y se anestesia la conciencia de los que allí se congregan con técnicas mundanas, teatrales y de falsas promesas.

“Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.” (Mateo 21:12-13)


¿Por qué Suceden Todas Estas Cosas?

Debemos ser conscientes de que todas estas cosas suceden por dos razones, y ambas están dentro de la soberanía de Dios:

1. Para que se cumplan las Escrituras:

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2 Timoteo 4:3-4)

2. Porque hemos hecho a un lado el estudio de la Palabra de Dios y la comunión con nuestro Señor, para dedicarnos a nuestros sueños, anhelos, deseos y propios placeres.

Por esto también es que Dios, en muchas ocasiones, no contesta nuestras oraciones. Porque no pedimos conforme a su voluntad.

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” (Santiago 4:3)


Un Llamado a la Iglesia

Creo que es hora de que aquellos que verdaderamente han sido escogidos por el Señor, han sido justificados por nuestro Señor Jesucristo y han sido sellados por el Espíritu Santo, vuelvan verdaderamente su corazón a Dios para que Él se vuelva a nosotros y sane nuestra tierra (y quede claro que no hablo de lo material).

Es necesario que hoy más que nunca tengamos comunión con Dios y que estudiemos la Palabra cada día, y no solo que digamos que lo hacemos. A Dios jamás lo podremos engañar.

Los falsos profetas se han levantado por todo el mundo, y esta es la mejor señal de la pronta venida de Jesús. Desgraciadamente engañan a muchos, los cuales, creyendo hacer bien, solo yerran en su camino y son condenados de esta manera al tormento eterno.

“Y Jesús respondiendo, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.” (Mateo 24:4-5)

“Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.” (Mateo 24:24)


Nuestro Deber

Es nuestro deber predicar la verdadera Palabra de Dios, hacerle conocer el verdadero evangelio a aquellos que aún no conocen a Cristo, y abrir los ojos a todos aquellos que están siendo engañados por estos hombres, para que puedan enfocar su mirada en el Único que tiene palabras de vida eterna: Jesús, el autor y consumador de la fe.

“Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores… a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene… Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.” (Tito 1:10-16)


Conclusión Final

Iglesia de Jesucristo, no creas cuanta palabra te sea dicha o enseñada por hombres que buscan solo su propia vanagloria o sus intereses personales, sin antes pasar cada una de esas palabras por el crisol de la Biblia, y estar seguro de que lo que están diciendo o enseñando no va en contra de lo que el Señor ha dejado como testimonio de su voluntad en su Santa Palabra.

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.” (1 Juan 4:1)

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” (Juan 5:39)

¡Ya dejemos de adoptar cucarachas!


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