De sana doctrina…???
Escrito por Sal Y Luz Radio en 01/03/2020

Desde hace algunos años, los falsos maestros del evangelio se han hecho cada vez más visibles en el mundo, predicando “otro evangelio” que no es el mismo evangelio de salvación y gracia que predicaron Jesús y sus apóstoles.
Este “nuevo” evangelio que predican los falsos profetas y apóstoles modernos se centra en:
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La prosperidad material
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La superación personal
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La autoestima
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La psicología
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Las declaraciones positivas
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Y muchas otras herejías que han cautivado la atención de los creyentes
Todas estas enseñanzas han desviado a muchos de la verdad que los hacía libres.
“Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.” (Mateo 24:4-5)
Extrañamente, cuando los discípulos le preguntan a Jesús cómo sería el fin de los tiempos, Él comienza su enseñanza diciéndoles que deberán cuidarse de aquellos que, con vestidos de ovejas, vendrán a devorar al rebaño y harán estragos y mercadería de los creyentes.
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” (Mateo 7:15)
El Evangelio de la Codicia
Este nuevo evangelio que ellos predican impulsa a sus seguidores a codiciar el mundo y todas las cosas que hay en él, al punto tal que muchos “tele-evangelistas” modernos declaran abiertamente que ellos no quieren el “oro en el cielo”, sino que lo quieren aquí y ahora.
Esta enseñanza termina haciéndose carne en las personas, y de esta manera, muchos que pasan sus días dentro de las iglesias y creen ser salvos por dar ofrendas y diezmos y trabajar en el templo, solo terminan haciendo fila en la antesala del infierno, sin comprender jamás que Jesús vino al mundo y dio su vida para que, por gracia y solo por gracia, seamos salvos de nuestras maldades y pecados, y no para que seamos prósperos, exitosos o libres de toda enfermedad y/o problema.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)
“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” (Mateo 6:19-21)
“Y Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.” (Marcos 10:21)
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” (1 Juan 2:15)
El Peligro Dentro de la “Sana Doctrina”
Lamentablemente, los falsos profetas y apóstoles modernos no son los únicos que atentan contra los verdaderos cristianos, ya que hoy en día también muchos de los que se hacen llamar “pastores de sana doctrina” poco a poco van siguiendo “sus” propias creencias e interpretaciones bíblicas, desviándose y haciendo desviar a muchos más con ellos.
Muy pocos son los que hoy se dedican a trabajar para el Señor realmente con el único interés de cumplir la voluntad de Dios para sus vidas, y sin ningún otro interés personal de por medio.
“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.” (2 Pedro 2:1)
Discusiones que Dividen
Muchos de estos “pastores de sana doctrina” discuten por doctrinas que no son relevantes, tales como si la venida del Señor será antes, durante o después de la gran tribulación, dividiendo y confundiendo a la iglesia en todo aspecto, en lugar de enseñar lo que realmente es primordial, lo cual es: “CRISTO VIENE”.
Ellos no discuten para dar un mensaje bíblico, sino que lo hacen por su propio ego y soberbia, ya que ni siquiera toman en cuenta que cuando le preguntaron a Jesús sobre su venida, Él les respondió:
“Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.” (Mateo 24:36)
“Os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque los tales no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.” (Romanos 16:17-18)
La Hipocresía de los Líderes Modernos
Son estos mismos pastores los que:
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Predican por las ofrendas
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Justifican sus propios pecados y errores
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Subyugan a sus hermanos
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Juzgan quién es y quién no es salvo
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Miran de continuo la paja en el ojo ajeno, ignorando las vigas que tienen en sus propios ojos
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Cuelan el mosquito pero dejan pasar sus propios camellos
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Terminan cometiendo todo tipo de adulterio
Por lo cual, sus seguidores se vuelven cada vez más fríos en su fe y amor, hasta llegar al punto de dejar de congregarse.
“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” (Mateo 24:12)
“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” (Mateo 7:3)
“¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” (Mateo 23:24)
Estos mismos “líderes”, sin la menor autocrítica de lo que hacen, son los que más tarde señalan y juzgan de mala manera a quienes han abandonado la iglesia.
Fariseos Modernos
Estos “pastores de sana doctrina” conocen la Biblia, la han estudiado, la predican, pero solo viven de ella lo que a su parecer es conveniente para sus intereses, justificando sus actos y palabras del modo que sea necesario, y demostrando claramente su falta de amor, integridad, justicia y doble vara entre ellos y su congregación.
Fue de esta clase de personas que Jesús dijo:
“En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guarden, guardadlo y hacedlo; pero no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.” (Mateo 23:2-4)
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, parecen hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.” (Mateo 23:27)
“Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.” (Mateo 15:8)
La Advertencia Final
Por tanto, la iglesia del Señor tiene que estar atenta ante la aparición de estos falsos ministros del evangelio, los cuales no solo predican “prosperidad y éxito” como algunos creen, sino que además, hoy en día, también están metidos dentro de las iglesias de sana doctrina y confunden al pueblo, predicando bíblicamente, pero no viviendo lo que ellos mismos enseñan, y apartando de esta manera a muchos de los caminos de Dios.
“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado; y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.” (2 Pedro 2:1-3)
¿Cómo Reconocer a los Falsos Maestros?
La Palabra de Dios nos da herramientas claras para discernir:
1. Por sus frutos los conoceréis:
“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da malos frutos.” (Mateo 7:16-17)
2. Predican otro evangelio:
“Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” (Gálatas 1:8)
3. Buscan su propio beneficio:
“Porque los tales no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres.” (Romanos 16:18)
4. Niegan la suficiencia de Cristo:
“Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo.” (2 Juan 1:7)
Un Llamado a la Vigilancia
“Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” (Lucas 21:36)
“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.” (1 Juan 4:1)
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” (Juan 5:39)
Conclusión
La iglesia de Jesucristo debe estar alerta. No todo lo que brilla es oro, y no todo el que dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos. El verdadero evangelio es el de la gracia, el arrepentimiento y la salvación por medio de la fe en Cristo, no un evangelio de prosperidad, autoayuda o manipulación.
Mantengámonos firmes en la sana doctrina, estudiando la Palabra y viviendo conforme a ella, para que no seamos engañados ni desviados del camino que nos lleva a la vida eterna.
“Porque el tiempo vendrá cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias pasiones, y apartarán el oído de la verdad y se volverán a las fábulas.” (2 Timoteo 4:3-4)
“Pero vosotros, amados, teniendo presente estas cosas, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” (2 Pedro 3:17-18)