Los Super Espirituales
Escrito por Sal Y Luz Radio en 01/12/2019

Usted se preguntará: ¿Qué es un “súper espiritual”? Y yo le contestaría, en mis propias palabras, que un súper espiritual es aquella persona que se cree más santo, más digno y mejor que sus demás hermanos en la fe.
Un súper espiritual es un legalista que ama poner cargas a los demás que ellos mismos no tocan ni con un dedo.
“Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.” (Mateo 23:4)
Características del Súper Espiritual
1. Se jacta de su espiritualidad
Los súper espirituales se jactan de su súper espiritualidad y, a la misma vez, descalifican a todo aquel que no piensa o hace igual que ellos. Ellos son los únicos salvos, los únicos que tienen la verdad, los únicos santos y los únicos que viven el Evangelio a la perfección.
Estos se creen tener una relación con Dios más estrecha que sus demás hermanos en la fe.
2. Aplastan a los demás para proyectarse
Los súper espirituales son los que aplastan a los demás para proyectarse a sí mismos como los únicos que viven vidas agradables a Dios, mientras que para ellos, todo aquel que no sigue sus dogmas no es lo suficientemente santo o espiritual.
Los súper espirituales atacan mucho a los demás pero se fijan muy poco en sus propias faltas.
“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” (Mateo 7:3)
3. Se jactan de sus logros espirituales
Los súper espirituales se jactan de su vida espiritual impecable y de sus grandes logros en el Evangelio. Nadie ora más que ellos, nadie predica mejor que ellos, nadie está más lleno de Dios que ellos.
Para ellos, nadie llena los requisitos para ser lo suficientemente santo. Al mínimo error o pecado que cometa algún hermano en la fe, lo catalogan de mundano, hijo del diablo, liberal que está perdido.
4. Orfan para ser vistos
Ellos son los que oran de esta manera y los que hablan de esta forma en público para ser vistos y aplaudidos por los hombres:
“El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.” (Lucas 18:11-12)
“Cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.” (Mateo 6:5)
La Falta de Compasión y Misericordia
El súper espiritual no tiene compasión ni piedad. Está tan enfocado en sí mismo y en proyectarse como un hombre con 6 alas que camina en el aire y no comete faltas, que se olvida de la misericordia, la paciencia y el amor hacia los demás.
“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.” (1 Corintios 13:1)
Lo que el Súper Espiritual Desconoce
El súper espiritual no conoce la Gracia, y muchos menos a Dios. El súper espiritual es un hipócrita que no reconoce que es por pura misericordia que estamos de pie en estos caminos.
El súper espiritual se olvida de que:
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Cada uno de los que somos salvos estamos peleando día a día por medio del poder y la ayuda del Espíritu Santo para poder servir a Dios y agradarle lo mejor que podamos.
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No conoce lo que es el proceso de santificación.
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Debemos descansar en la Gracia inmerecida de Dios porque el poder de Dios se perfecciona en nuestras debilidades.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” (2 Corintios 12:9)
El súper espiritual se olvida de que somos polvo, de que somos malos, de que somos pecadores arrepentidos, de que separados de Dios somos inoperantes, de que nuestros corazones por naturaleza se inclinan al mal y que nuestra necesidad de Dios es GRANDE.
“Acuérdate que soy polvo.” (Salmo 103:14)
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23)
“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” (1 Juan 1:8)
El Daño que Causan a la Iglesia
¡Oh, cuán dañino para la Iglesia son los súper espirituales!
El súper espiritual se esconde detrás de un supuesto celo por las cosas de Dios y termina:
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Dañando
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Dividiendo
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Chismeando
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Murmurando
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Acabando al mismo cuerpo de Cristo
El súper espiritual no corrige para restaurar en amor, sino para:
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Exhibirse
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Condenar a los demás
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Ganar llamar la atención de quienes le escuchan
Todo esto con el único objetivo de llevarse la gloria que solo pertenece a Dios.
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.” (Gálatas 6:1)
“Y el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad.” (2 Timoteo 2:24-25)
El Verdadero Celador del Evangelio
Estoy cansado de los súper espirituales porque hacen mucho daño a la Iglesia.
Me considero un Atalaya, defensor del Evangelio, Pastor de Jesucristo y un Siervo. Pero he aprendido que:
1. El centro de todo lo que pueda hacer para Dios debe ser basado en el Amor a Dios y a los demás.
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mateo 22:37-39)
2. La Salvación que tengo hoy la recibí por pura gracia.
“Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios.” (Romanos 4:2)
3. Yo debería estar en el infierno ya, pero Cristo tuvo misericordia y me salvó.
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).” (Efesios 2:4-5)
4. Así como los demás hermanos en la fe tienen pajas en sus ojos, así yo mismo puedo llegar a tener vigas de cemento en los míos.
“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:3,5)
5. Debo tener misericordia y paciencia con los demás porque hoy pueden ser ellos, pero mañana puedo ser yo.
“Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” (1 Corintios 10:12)
6. Debo considerarme a mí mismo a la hora de corregir a los demás, porque yo mismo puedo en algún momento ser tentado.
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.” (Gálatas 6:1)
Un Llamado a la Reflexión
¿Por qué voy a ser tan inmisericorde con mi hermano? ¿De qué vale tanta “defensa del Evangelio” y tantas predicaciones si al final estoy haciendo daño al cuerpo de Cristo y no estoy sirviendo de edificación y bendición para los demás?
“Y la fe si no tiene obras, es muerta en sí misma.” (Santiago 2:17)
“Porque el juicio será sin misericordia para el que no hizo misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.” (Santiago 2:13)
Conclusión: Un Llamado al Arrepentimiento
Estoy cansado de los súper espirituales con capas y “S” grande en sus pechos que caminan en el aire y ven por encima del hombro a los demás, creyéndose ser más buenos y más santos que el mismo Dios.
Más vale que se arrepientan y dejen el legalismo y el fariseísmo, porque este comportamiento no agrada a Dios, pues con sus actos demuestran NO conocer al Dios de la Biblia.
“Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” (Gálatas 5:22-23)
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21)
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
Una Oración Final
Señor, líbranos del fariseísmo y del legalismo. Ayúdanos a recordar siempre que somos pecadores salvados por gracia, que necesitamos de tu misericordia cada día. Danos un corazón humilde, compasivo y lleno de amor para con nuestros hermanos. Que nunca nos olvidemos de que tú eres el único Santo, el único justo, el único digno de toda gloria y alabanza. Amén.