“No te va a dejar igual”: una tarde de sábado en el Museo Campiglia
Escrito por Sal Y Luz Radio en 09/10/2026
Por: Adriana L. Casais, periodista de Medios Cristinianos de Latinoamerica. – Adriana L. Casais es la esposa de un pastor y mamá de tres hijos en el norte de Buenos Aires, donde es miembro de la iglesia Tabernaculo de la Fe, de la ciudad de Glew. Escribe un boletín mensual llamado «Verdad y consuelo para el mundo»
Amigos, familia y una iglesia entera acompañaron a Gabriel López Molina en la presentación de Hasta que nos enamoremos.
Este sábado 3 de octrubre, el Museo Campiglia de Belen de Escobar estuvo lleno. Lo primero que se notaba al entrar no era el escenario ni el equipo de sonido, sino el murmullo de gente que se reconocía: amigos de hace décadas, amigos de hoy y, sobre todo, la gente de su iglesia, que llegó en familia, como se va a las cosas importantes. Todos habían sido invitados por el propio Gabriel López Molina, y se notaba que ninguno había ido por compromiso.
Al fondo, junto al escenario, un gran banner mostraba a Nova, la protagonista de la novela, sonriendo con el libro entre las manos. Era como si ella también hubiera venido a recibir a los invitados.
Gabriel, al principio, estaba nervioso. Él mismo lo reconoció desde el micrófono, con una sonrisa y sin vueltas: hablar en público no es lo suyo. Lo suyo es escribir. Pero entiende que la presentación también forma parte de este camino, y ahí estaba, dando el paso. Fue una de esas honestidades que desarman y que acercaron a la sala en el acto.
Habló de a poco y la sala lo acompañó. Contó que sus personajes nacieron de personas reales, y que el personaje de Jose está inspirado en su amigo de toda la vida, que ese día estaba sentado en el auditorio. Hubo risas, algún aplauso y una mirada cómplice entre dos hombres que se conocen desde siempre.
Agradeció varias veces, y de corazón, al director de Cultura de la Municipalidad de Escobar, Gustavo Isseta, por abrir las puertas del museo; a Coni, quien lo acompañó como coach para llegar preparado a ese día; y a Gastón Páez Vilaro, el maestro de ceremonias que condujo la tarde con calidez.
En un momento confesó que le habían pedido no predicar, porque habría personas con una fe diferente y, por respeto, que no lo hiciera. Pero su fe, que parece más fuerte que él mismo, habló por sí sola:
—Por años, la cruz para mí fue solo un madero y nada más. Pero cuando me acerqué a ella a causa de mi enfermedad renal, Jesucristo cambió mi vida por completo…
Cuando terminó, me acerqué a conversar con él. Me encontré con un hombre totalmente accesible, de esos con los que uno se queda charlando sin mirar el reloj. Lo primero que le pregunté fue lo que todos querían saber:
—¿De qué se trata Hasta que nos enamoremos?
Sonrió y me contó que es una novela de romance contemporáneo cristiano, de 565 páginas, publicada de manera independiente, que promete “no dejarte igual”. Me habló de Gabriel Bechirah, un CEO que creció en escasez y levantó muros tan perfectos que su soledad ya no se notaba como soledad. Y de Nova Wexler, una chica de Icho Cruz que llega a Buenos Aires con una valija liviana, una Biblia con un señalador hecho a mano y una fe que no pide permiso.
—No es ingenua —me dijo, mirando hacia el banner—. Es íntegra, que es algo completamente distinto.
Es, me explicó, una historia donde la fe no predica ni interrumpe el relato para dar un sermón. Simplemente vive en las decisiones de los personajes. «Dios no es el tema, sino el resultado», resumió. Y agregó que sus personajes se equivocan, cargan con su historia y aun así siguen confiando en una misericordia más grande que sus errores.
Después de la charla, saludó a todos, uno por uno. Agradeció a cada persona que había ido ese sábado, abrazó a viejos amigos y posó para las fotos, rodeado de su familia, que participó de la tarde de principio a fin.
Fue justamente su hijo, también llamado Gabriel, quien hizo la pregunta que cualquiera que cerrara la novela se haría:
—Papá, ¿la historia termina acá?
Gabriel sonrió, y ahí vino la sorpresa. No termina. Hasta que nos enamoremos es la primera de una saga de cuatro libros, todos bajo ese mismo título y cada uno con su propio subtítulo. Este primero lleva el de Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. El segundo será Nada nuevo hay bajo el sol; el tercero, Más engañoso que todas las cosas es el corazón; y la saga cerrará con En el round final.
Antes de despedirnos, le hice una última pregunta, la que todo autor independiente conoce: qué pasaría si su obra no llegara a todo el público como debería. Se quedó en silencio un momento. Tenía los ojos llenos de lágrimas cuando me contestó:
—Eso no es lo importante. Lo que de verdad me interesa es que llegue a las vidas de quienes tiene que llegar y que toque sus corazones de alguna manera. Lo que a un hombre puede hacerlo sentir exitoso y pleno no es llegar a todos, sino llegar a quienes Dios ha estipulado de antemano que lleguen, porque en el camino entendí que fui llamado a dar el mensaje de la cruz a través de lo que Él me dio para hacer. En mi caso, la escritura y la música. Si ese mensaje llega al menos a una persona y le toca el corazón, voy a estar feliz de haber hecho aquello para lo que fui llamado.
Me fui del museo con la sensación de haber estado en una reunión de familia más que en un evento. La novela promete no dejar igual a quien la lea. Después de esa tarde, tengo la sospecha de que la presentación tampoco dejó igual a nadie.
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