Por sus Frutos
Escrito por Sal Y Luz Radio en 01/10/2012
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7:16-20)
Además de ser esta una palabra clara, sencilla, directa, totalmente edificante y cargada con una verdad absoluta e indiscutible, es también el más claro distintivo de los verdaderos hijos de Dios; ya que es a través de los frutos que produce el nuevo nacimiento que se puede reconocer a quienes son, de quienes solo se hacen o dicen serlo.
“Porque el que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.” (Juan 8:47)
¿A Qué se Refiere Jesús Cuando Habla de Frutos?
Pero, para entender mejor todo esto, lo primero que debemos saber es:
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¿A qué se refiere Jesús cuando habla de frutos?
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¿Acaso se refiere a las buenas obras?
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¿Acaso se refiere a la misericordia?
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¿Acaso se refiere a la cantidad de congregantes o seguidores que se tenga?
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¿Acaso se refiere a hacer milagros, tener una vida próspera o a tener muchos dones espirituales?
Por supuesto que no.
Todo eso solo es parte de la añadidura que el mismo Hijo de Dios dijo que vendría si buscábamos “primeramente” su reino y su justicia, pero para nada hace referencia a los frutos del cristiano.
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33)
La Añadidura no es el Fruto
Es bueno aclarar que en ningún pasaje de la Biblia Dios nos envió a predicar sobre las añadiduras, como muchos hoy acostumbran a hacerlo, sino que nos envió a predicar sus buenas nuevas. O sea: El perdón de nuestros pecados a través del evangelio de la cruz.
“Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.” (1 Corintios 1:17)
“Así que, hermanos, os declaro el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.” (1 Corintios 15:1-3)
¿Cuáles son los Verdaderos Frutos del Cristiano?
Entonces, si los frutos no son las buenas obras, ni la misericordia, ni la cantidad de seguidores, ni los milagros, ni la prosperidad, ni los dones espirituales… ¿cuáles son los verdaderos frutos del cristiano?
La Biblia nos da la respuesta en varios pasajes:
1. El Fruto del Espíritu
“Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” (Gálatas 5:22-23)
Estas son las características que deben manifestarse en la vida de todo verdadero creyente. No son obras externas que se puedan fingir, sino el resultado de la obra interna del Espíritu Santo en el corazón.
2. El Fruto de la Santidad
“Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.” (Romanos 6:22)
La santificación es el proceso por el cual el creyente es transformado a la imagen de Cristo. Este es un fruto que se evidencia en una vida que se aparta del pecado y busca agradar a Dios.
3. El Fruto de la Justicia
“Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.” (1 Juan 3:3)
“Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.” (Romanos 14:17)
La justicia práctica es un fruto que se manifiesta en una vida de rectitud y obediencia a la Palabra de Dios.
4. El Fruto de la Obediencia
“Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” (Juan 15:10)
“Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él.” (1 Juan 2:3-4)
5. El Fruto del Amor Fraternal
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:35)
“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.” (1 Juan 3:14)
Lo que NO es el Fruto del Cristiano
Para entender mejor lo que SÍ es el fruto, veamos lo que NO es:
| Falso Fruto | Explicación |
|---|---|
| Buenas obras | Las buenas obras pueden ser hechas por cualquier persona, cristiana o no. No son evidencia de nuevo nacimiento. |
| Milagros y dones | Jesús mismo advirtió que muchos harían milagros en Su nombre, pero no serían salvos (Mateo 7:21-23). |
| Crecimiento numérico | Tener muchos seguidores no es señal de aprobación divina. Muchos siguen por razones equivocadas. |
| Prosperidad económica | La prosperidad no es evidencia de bendición divina. Muchos impíos son prosperados y muchos justos han sido pobres. |
| Conocimiento teológico | Se puede tener mucha información bíblica sin tener una relación personal con Cristo. |
La Advertencia de Jesús
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:21-23)
Esta es una de las advertencias más severas de toda la Escritura. Jesús nos dice que habrá personas que:
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Profetizaron en Su nombre
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Echaron fuera demonios en Su nombre
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Hicieron muchos milagros en Su nombre
Y sin embargo, Él les dirá: “Nunca os conocí”.
¿Qué significa esto? Que los dones espirituales y las obras poderosas no son evidencia de salvación. Lo que evidencia la salvación es el fruto del Espíritu: el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la templanza.
El Llamado a la Autoevaluación
La advertencia de Jesús no solo es para identificar a los falsos profetas, sino también para examinarnos a nosotros mismos:
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Corintios 13:5)
Preguntas para reflexionar:
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¿Hay amor genuino en mi vida por Dios y por los demás?
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¿Tengo gozo y paz incluso en medio de las dificultades?
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¿Soy paciente con los demás y con las circunstancias de la vida?
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¿Manifiesto benignidad y bondad en mi trato con los demás?
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¿Tengo fe en Dios, incluso cuando las circunstancias son adversas?
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¿Soy manso y humilde, o soy orgulloso y arrogante?
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¿Tengo dominio propio, o soy esclavo de mis pasiones y deseos?
Conclusión: El Verdadero Distintivo
El verdadero distintivo del cristiano no es lo que hace externamente, sino lo que es internamente por la obra del Espíritu Santo. Los frutos no son obras que podamos producir por nuestro propio esfuerzo, sino el resultado natural de una vida rendida a Cristo.
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” (Juan 15:5)
No se trata de aparentar, sino de ser transformados. No se trata de hacer, sino de permanecer. Cuando permanecemos en Cristo, el fruto viene como consecuencia natural.
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:10)
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