La Doctrina de la Depravacion Total

Escrito por en 21/02/2015

Introducción: Una Doctrina Desconocida y Rechazada

El tema de la “depravación total” no es uno el cual es generalmente conocido o confesado dentro del mundo de la iglesia de nuestros días. Por el contrario, está la tan a menudo repetida expresión que es aún más popular: “hay algo de malo en los mejores de nosotros y algo de bueno en los más malos de nosotros.”

Este dicho bien conocido señala cómo la doctrina de la “depravación total” es simplemente rechazada. Por lo tanto, es importante que nosotros entendamos lo que esta verdad que concierne a la depravación total implica. La iglesia y el individuo cristiano que ama la Palabra de Dios deberá sujetarse a esta importante enseñanza de la Escritura.

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23)


¿Qué es la Depravación Total?

¿Qué es lo que debemos entender por “depravación total”? La frase está compuesta por dos palabras cuyos significados son de por sí evidentes:

  • “Depravación” significa maldad, corrupción, la perversidad propia del hombre degenerado.

  • El agregar la palabra “total” a la depravación es enfatizar sin ninguna sombra de duda la verdad de que no hay bien en lo que fuere en el hombre natural — en el hombre que es nacido del malvado Adán.

La frase “depravación total” recalca de la manera más fuerte posible la verdad de la Escritura de que no hay nada bueno en el hombre natural para nada.

“Y yo sé que en mí (esto es, en mi carne), no mora el bien.” (Romanos 7:18)


Evidencia Bíblica de la Depravación Total

Esta es la sencilla enseñanza de la Escritura. Abran sus Biblias y veamos algunos pasajes clave:

1. Génesis 8:21

“Y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud.”

Usted notará en este pasaje que lo malo es desde nuestra juventud. Y Dios declara esto inmediatamente después del diluvio, cuando la única gente en esta tierra fueron Noé y su familia.

2. Salmo 51:5

“He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.”

Usted probablemente ha escuchado a la gente hablar de bebés inocentes — pero el salmista insiste en que él fue formado en iniquidad y concebido en pecado. Él no se consideró a sí mismo inocente al nacer, sino ya depravado.

3. Jeremías 17:9

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

4. Romanos 3:10-18

“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan; veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.”

5. Romanos 7:18

“Y yo sé que en mí (esto es, en mi carne), no mora el bien.”

Estos son algunos de los muchos pasajes escriturales que insisten acerca de la verdad de que el hombre natural es totalmente corrupto. El hombre natural es incapaz de hacer ningún bien de cualquier forma. No puede complacer a Dios. No obedecerá la Santa ley de Dios. No desea entrar a la gloria eterna.

“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” (Romanos 8:7-8)


Las Antiguas Confesiones de la Iglesia

Sobre las bases de las claras enseñanzas de la Escritura, las antiguas confesiones de la Iglesia han insistido sobre esta misma verdad:

El Catecismo de Heidelberg enseña en la pregunta y respuesta 8:

“¿Somos entonces tan corruptos que somos totalmente incapaces de hacer ningún bien e inclinados a toda maldad? Verdaderamente, lo somos; excepto que seamos regenerados por el Espíritu de Dios.”

La Confesión Belga declara en el Artículo 14:

“… y habiéndose hecho impío, perverso y corrupto en todos sus caminos, ha perdido todos los excelentes dones que había recibido de Dios, no quedándole de ellos más que pequeños restos, los cuales son suficientes para privar al hombre de toda excusa; ya que toda la luz que hay en nosotros se ha cambiado en tinieblas como nos enseñan las Escrituras…”

Y todo esto es una prueba suficiente de que la Escritura y las antiguas confesiones de la Iglesia de Cristo enseñan que el hombre por naturaleza es totalmente depravado — esto es, es incapaz de hacer ningún bien para nada.


Depravación Total vs. Depravación Absoluta

Sin embargo, a pesar de estas claras enseñanzas de la Escritura, muchos tratan de evadir y aún negar esta verdad evidente por sí misma. Se ha enseñado que el hombre es totalmente depravado, pero no que es absolutamente depravado.

A pesar de que la frase “total depravación” no debería permitir ninguna sombra de duda concerniente al estado corrupto del hombre, algunos aún insisten en que hay algo de bueno en el hombre natural. Por lo tanto, ellos insisten en que el hombre no es absolutamente depravado.

Se utiliza la ilustración de una fanega de manzanas podridas. Esa fanega podría ser descrita como totalmente podrida si cada manzana tuviera alguna parte podrida — sin embargo quizás también tiene algunas partes buenas. La fanega de manzanas será absolutamente podrida si cada manzana fuera totalmente podrida.

Así, se dice que cada parte del ser humano es tocada por la podredumbre del pecado — pero cada parte no es necesariamente completamente corrupta. Toda esta idea es una intención de negar la total depravación y aún retener la expresión. El hombre es depravado, y esto es completo — o él no es depravado.

“No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” (Romanos 3:12)


Falsas Enseñanzas sobre el Estado Natural del Hombre

Otras consideraciones falsas con respecto al estado natural del hombre se han levantado en la historia de la Iglesia.

1. El Pelagianismo

El Pelagianismo surgió alrededor de 400 años después de la ascensión de Cristo. Pelagio, el que dio origen a esta opinión, dijo que cuando Adán pecó, él se lastimó solo a sí mismo; su posteridad no fue afectada. Posteriormente, sugirió que cada bebé que nace en el mundo nace en el mismo estado y condición que Adán tenía antes de su caída. Cada bebé nace en esta tierra perfecto y sin pecado.

¿Cómo explicó Pelagio la existencia del pecado en todos los hombres? Él insistió en que nosotros nos volvemos pecadores cuando imitamos a alguna otra persona. Tan pronto como los bebés comienzan a imitar a sus padres o a otros que ellos observen, se vuelven pecadores. El camino de cambiar a los pecadores otra vez en santos es persuadiéndoles a imitar aquello que es bueno. Está dentro de la capacidad de cada hombre, dice Pelagio, el imitar el bien y merecer la vida eterna.

La idea del Pelagianismo no es extraña a las iglesias hoy en día. De hecho, es la base del “evangelio social” de nuestros días. Dentro de las iglesias hay una fuerte campaña para cambiar las condiciones sociales. Las iglesias están supuestas de ver que haya mejor vivienda para los pobres y para los grupos raciales de minoría; ellos deberán ver que todos los hombres tengan cuidado médico adecuado y una educación conveniente.

De acuerdo a la teoría, si es que llevamos a cabo nuestras metas en todas estas áreas, no estaríamos tan preocupados con el pecado, la maldad y todas las formas de corrupción. Posiblemente no necesitaríamos más cárceles. El número de policías podría ser reducido. Gradualmente, este mundo se volvería cierta clase de utopía.

Pero esto está basado en la vieja herejía de Pelagio de que si la gente vive en buenos ambientes, si ellos pueden imitar buenos ejemplos, entonces los hombres serían buenos. Toda esta opinión niega la verdad escritural de la depravación total.

2. El Arminianismo

El Arminianismo, o libre-albedrío, esencialmente por lo general negará la verdad de la depravación total. El Arminianismo enseña que el hombre era verdaderamente totalmente depravado después de la caída; pero inmediatamente después de la caída, Dios intervino por Su gracia.

La operación de esta gracia de Dios sobre todos los hombres implica dos operaciones:

Primero: El Arminianismo sostiene que, a pesar de que el hombre por sí mismo es incapaz de hacer ningún bien, sin embargo, por una operación general de la gracia de Dios sobre él, ahora puede hacer una cierta medida de bien.

Segundo: Sugiere que el hombre natural, aunque originalmente totalmente depravado, es ahora capaz de aceptar a Cristo como su Salvador personal. El hombre a través del ejercicio de su propia voluntad puede rechazar o recibir al Salvador.

El Arminianismo sugiere que el hombre puede recibir a Cristo solo por gracia — pero que cada individuo tiene la suficiente gracia dada a él por Dios para facilitar el aceptar a Cristo. La diferencia entre un hombre salvo y otro no salvo, de acuerdo al Arminianismo, no se va a encontrar en que uno reciba la gracia de Dios y el otro no, sino más bien en la voluntad del hombre mismo.

Esta opinión falsa del Arminianismo niega la verdad escritural, la cual enseña que el hombre por naturaleza está tan muerto en el pecado que nunca podrá “recibir a Cristo como a su Salvador personal.”

“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.” (Juan 6:44)


¿Puede el Hombre Natural Hacer el Bien?

Algunos han propuesto que los hombres de este mundo, aquellos que están fuera de la iglesia, también efectúan muchos buenos actos. El hombre, aparentemente, no es siempre completamente depravado.

  • Un cierto hombre rico puede dar un millón de dólares para construir y mantener un hospital para ayudar a la pobre y sufriente humanidad. ¿Es esto pecado? — ¿o es esto bueno?

  • Puede que su vecino no vaya a la iglesia o que ore — pero él tiene una maravillosa relación con su familia. ¿Es esto bueno o es malo?

  • Un hombre salva a un prójimo de ahogarse a riesgo de perder su propia vida. ¿Es esto bueno — o malo?

Estas preguntas surgen, y con ellas la pregunta: ¿es el pecador de hecho realmente depravado?

A la luz de la Escritura, debemos aún mantener que cualquier hombre fuera de Cristo peca en cualquier cosa que él haga. Debemos ser bien cuidadosos de no equivocarnos acerca de lo que nosotros pensamos que es bueno como es bueno en la opinión de Dios.

El hombre ya sea que ama y sirve a Dios o no lo hace. O él está con Cristo o en contra de Él. Puede que él haga algo en verdadera fe y para la gloria de Dios, o él lo hace en el servicio del hombre y para su gloria. No hay entre medio.

No hace ninguna diferencia si el hombre da un millón de dólares para fundar un hospital, o si tiene una buena vida familiar, o si salva a individuos que se están ahogando — en todo esto, el hombre natural camina no por fe sino en pecado y corrupción. Dios, por lo tanto, juzga cada una de sus acciones como pecaminosas.

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Corintios 2:14)

“Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos… Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia.” (Isaías 64:5-6)

“Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.” (Lucas 16:15)


Variaciones en el Pecado

Si bien todos los hombres son totalmente depravados, a pesar de que todas sus acciones efectuadas por naturaleza son pecaminosas — aún hay obviamente variaciones que se ven en los hombres. Todos los hombres no pecan en el mismo grado o de la misma manera.

  1. El tipo y grado del pecado está determinado por la época en la cual vive. Obviamente, hoy en día con nuestras radios, televisión y automóviles, el hombre puede pecar de muchas más maneras que sus antepasados no podían.

  2. El pecado está limitado en gran cantidad por el ambiente y las circunstancias. Un hombre rico tiene los medios para pecar en muchas y más diferentes maneras que un hombre pobre. Pero ambos pecan en todo lo que ellos hacen.

  3. El grado de pecado está determinado por la edad de la persona. Un niño pequeño no peca de muchas maneras como lo hace el adulto.

  4. El grado y tipo de pecado está muchas veces regulado por su propio respeto de sí mismo — su propio y egoísta orgullo. ¿Por qué un hombre malvado vive en una agradable y pacífica relación con su familia? No es porque la ley de Dios así lo requiere, sino porque él comprende que es para su propio beneficio, porque de esta manera vive en una relación decente con su prójimo.

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” (Génesis 6:5)


¿Por qué es Importante esta Doctrina?

¿Por qué es tan importante que la iglesia enfatice esta verdad de la total depravación? ¿Por qué enfatizar la terrible corrupción del hombre?

Si uno no enfatiza esto, eventualmente perderá todas las otras doctrinas significantes de la Escritura:

  1. No puede entender la expiación de la cruz acertadamente si no comprende correctamente la enseñanza escritural de la depravación.

  2. Aquellos que no entienden propiamente la depravación no podrán comprender correctamente la Soberanía de Dios, quien hace todas las cosas en armonía con Su propia voluntad.

Por lo tanto, el cristiano deberá entender esta verdad y enseñarla a sus hijos.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)


La Incapacidad del Hombre

La incapacidad del hombre para obtener una relación con Dios por sus propios esfuerzos y obras es resultado de la caída de Adán. El pecado dejó al hombre espiritualmente muerto en cuanto a su relación con Dios y moralmente depravado en cuanto a su hablar, conducta, pensamiento y voluntad, y por lo tanto la Biblia lo declara “muerto en delitos y pecados”.

Esta condición es la consecuencia directa de la sentencia puesta por Dios al pecado de Adán:

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que comieres de él ciertamente morirás.” (Génesis 2:16-17)

Aunque es verdad que Adán continuó moviéndose y respirando, Dios lo declaró espiritualmente muerto y separado de Él en aquel mismo día. La muerte física sería evidencia del resultado de su pecado y finalmente la muerte segunda se apoderaría del hombre para siempre.

Algo ocurrió en el hombre que rompió con aquella relación que existía y unía al hombre a Dios. Desde entonces no hay en el hombre voluntad alguna para buscar a Dios. Este es, por lo tanto, el principal problema del ser humano.

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia… y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” (Efesios 2:2-3)


El Hombre Muerto en Espíritu

El resultado de la caída de Adán fue tal y como Dios lo dijo: causó muerte en el hombre. El mismo día que pecó, ese mismo día murió. La muerte fue espiritual y aunque el hombre se movía y caminaba, Dios dice que estaba muerto. El hombre estaba muerto y no lo sabía.

Prueba de que esta muerte es real lo demuestra el hecho de que ninguna nación en el mundo desde Adán hasta Cristo fue una nación creyente. Ni una sola de las naciones del mundo fue conocida por ser seguidora del Dios verdadero. Un estudio a través de la Biblia o un estudio sobre la historia del mundo revela esta gran verdad.

“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles.” (Romanos 3:10-12)

Solo basta con echar una mirada a la historia de las naciones que vivieron sobre la tierra desde Adán hasta Cristo y aun hasta el tiempo presente. Es claro que “no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios”; todos han buscado sus propios dioses.

Los hombres han sido muy sabios en la sabiduría terrenal, en los negocios, en la ciencia, en la guerra, en la tecnología y muchas otras áreas, pero cuando se trata del Dios verdadero, han sido un colosal fracaso.

La muerte espiritual ha dejado al hombre en un estado totalmente carnal e imposibilitado para poder llegar a Dios. Aun la fe que hace falta para creer en Dios, el hombre no la posee. El ser humano tiene fe en sí mismo, en su dinero, en su trabajo, en su conocimiento, en su juventud, en su fuerza y en sus planes, pero no tiene fe en Dios y no puede tenerla porque es carnal y no quiere ni puede entender las cosas de Dios porque son espirituales y se deben entender espiritualmente.

“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” (Romanos 8:7-8)

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Corintios 2:14)


Lo que esta Doctrina NO Enseña

Esta doctrina enseña que el hombre es malo, pero NO enseña que sea tan malo que no sea capaz de hacer algo bueno.

“¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:9-11)

El hombre aun después de la caída es capaz de hacer cosas muy buenas y las hace a diario. Como nos dice Jesús, el hombre “siendo malo” sabe dar comida a sus hijos. El hombre hace cosas dignas de admiración y reconocimiento:

  • Se preocupa por su prójimo

  • Hace escuelas

  • Establece hospitales

  • Crea gobiernos y leyes para el beneficio de la sociedad

  • Establece policías y ejércitos para mantener la paz

Todas esas cosas son cosas muy buenas y necesarias para que podamos convivir en el mundo de manera civilizada y en armonía los unos con los otros.

PERO eso es solo desde el punto de vista humano y aunque podríamos decir que tales cosas son vistas “en cierta manera” como buenas aun por Dios, no son lo suficientemente buenas como para recomendar al hombre ante Dios. Al contrario, la Biblia nos dice que las justicias de los hombres son suciedades ante Dios.

Jesús mismo enseñó esto cuando dijo:

“Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.” (Lucas 16:15)

El hombre  puede hacer muchas cosas “buenas” pero lo que el hombre NO puede hacer es algo que le recomiende ante Dios, y entre eso se encuentra la “fe” y el “arrepentimiento” hacia Dios con un corazón sencillo y humillado.


La Maldad del Hombre es un Problema Serio

La condición de la maldad del hombre es tal que el hombre “siendo malo” no tiene capacidad para hacer algo que sea considerado “espiritualmente bueno” por Dios y que le otorgue su favor.

Jesús dijo:

“O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Mateo 12:33-34)

La tendencia “normal” del hombre es hacia lo malo y no hacia lo bueno. De eso nos dice Dios que es real y verdadero desde el mismo principio de la Biblia. La maldad del hombre es una doctrina que se establece desde los comienzos de la revelación bíblica, y negar que el hombre sea perverso y malo es una muestra más de esa perversión.

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” (Génesis 6:5)

“Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud.” (Génesis 8:21)

La realidad de esa maldad se encuentra en toda la raza humana e incluía la nación escogida de Dios, el pueblo de Israel.

“Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud.” (Jeremías 32:30)


Conclusión: La Esperanza del Evangelio

Nosotros los creyentes en Cristo ahora, en un tiempo también estuvimos en esa condición. Por eso, como el hombre no podía ni puede hacer nada por sí mismo, Dios tuvo que hacer algo por el hombre.

Y como para Dios no hay sorpresas, Él todo lo sabe. La Biblia dice que el plan de Redención preparado por Dios desde la fundación del mundo fue puesto en funcionamiento para rescatar a su Pueblo de la condenación.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)


Reflexión Final

Cada hijo de Dios deberá vivir y caminar en la conciencia de la depravación del hombre natural:

  1. No comiencen a admirar lo que el mundo es y lo que el mundo produce.

  2. No comiencen a imitar y a envidiar al mundo.

  3. Reconozcan que todos los hombres, incluidos nosotros, por naturaleza, estamos muertos en el pecado.

En mi carne, dijo Pablo, no hay nada bueno. Pero entonces comprendan que el creyente fue en otro tiempo liberado de tal depravación, porque ha sido redimido sólo y totalmente a través de la sangre del Cordero.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:12)

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.” (1 Juan 3:1)


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